La Fe

Habrá emoción hasta el final en Italia. Kalidou Koulibaly, con un salto que rememoró al de Carles Puyol en Durban, consiguió el cero a uno con el que el Napoli asaltó el Allianz Stadium, y se sitúa a un solo punto del liderato. El equipo de Sarri creyó hasta el final en sus posibilidades, y su encomiable planteamiento tuvo premio cuando el central africano arrampló en el área en el minuto 90 del encuentro donde ningún otro, ni de la Juventus ni de su propio equipo, confió en rematar un esférico que, de lo bien centrado que iba, dejó a todo el mundo congelado, como si la estrategia la hubiese dibujado el mismísimo destino. Un 0-1 que, a cuatro jornadas del final, ha reabierto la lucha por el Scudetto más discutido de los últimos años.
La noche en la que el Napoli se convirtió en el octavo equipo en derrotar a la Juventus en su nuevo estadio, el cuadro de Massimiliano Allegri completó su primer encuentro como local en esta casa –inaugurada en el año 2011- sin realizar ni un solo disparo entre los tres palos. Unos datos (de OPTA y @Misterchip) que reflejan, de buena tinta, lo que sucedió anoche cerca de los Alpes. Camisetas de Fútbol de las Selecciones del Mundial 2018.
El planteamiento de uno y otro se diferenció, además del esquema, de la salida y otros matices, en dos premisas de lo más significativas con el desarrollo del encuentro. La primera de estas disimilitudes estribó en la presión tras pérdida; la segunda, en relación a la anterior, con la actitud a la hora de proteger sus intereses. De esta forma, a diferencia de la sensación que transmitió la Juve, el Napoli –impulsado, claro está, por la imperante necesidad de conseguir los tres puntos- no especuló en ningún momento con el partido. Entendió que, dada su situación y el contexto del encuentro, la mejor manera de defenderse era hacia delante. Apretando muy arriba. Y esto escenificó a una Juventus que, ahogada en su mitad de campo, se vio obligada a recurrir al balón largo en incontables ocasiones. Dentro de su presión, el Napoli adaptó distintos niveles en función de las líneas de la Juventus. De esta forma, arriba, en la punta de lanza, Mertens fue el encargado de morder sobre los centrales –que, ante la temprana salida por lesión de Chiellini, se repartieron la función entre Benatia y Howedes-.
Mientras que abajo, el agresivo carácter expeditivo de Albiol y Koulibaly encimó en todo momento cualquier intento de recepción por parte de Higuaín y Dybala. No obstante, la fase más importante –y determinante- de este ejercicio residió en la zona de medios. El Napoli, organizado en un 4-5-1 sin el esférico, construyó una especie de jaula en torno a Pjanic en la que Mertens, Allan –interior derecho-, Hamsik –izquierdo- y Jorginho estrecharon siempre sus lazos para forzar, cercando al bosnio, que la Juventus debiera saltarse siempre a su pieza más importante dentro del proceso creativo. Y su insistencia acabó siendo un éxito.
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