La Fe en Italia

Una presión que, con Insigne y Callejón apretando por fuera y sobre cada envío horizontal, el Napoli consiguió hacer efectiva a lo largo y ancho del terreno. Así, sin salida ni por dentro ni por fuera, se entiende el grafismo que mostró la realización del partido justo antes de la hora de encuentro (56′): la Juventus había completado 12 de sus 22 pelotazos en largo; el Napoli, que solo dio cuatro, acertó dos. Encontrarás las novedades sobre camisetas de futbol de clubes y selecciones.
Sin embargo, a pesar de su imponente derroche físico por recuperar lo más arriba posible, al Napoli le llevó todo el partido encontrar la rendija. Si bien es cierto que Buffon debió intervenir antes del 0-1 en hasta tres ocasiones –de verdadero mérito todas ellas-, estas se produjeron a partir de disparos desde fuera del área de Mertens, Insigne y Zielinski. La Juventus, replegada en un 4-4-1-1, concedió pocos espacios por dentro, cerrando bien el pasillo interior, a partir de la suma de esfuerzos de Khedira, Pjanic y Matuidi por delante de los centrales y escoltados, todos ellos, por los laterales y volantes.
En la segunda mitad, con Cuadrado en lugar de Dybala, con lo que Allegri pretendió sumar piernas al prolífico lado izquierdo del Napoli –desde la lesión de Chiellini y hasta el descanso, controlado tan solo por Lichtsteiner-, la Juventus salió a buscar al Napoli cerca de su área. Pero en ello radica la gran desemejanza entre uno y otro planteamiento. Mientras que el Napoli presionó a Pjanic de principio a fin, sitiando así la labor de la Juve con balón, esta, en cambio, eligió correr tras los envíos de Jorginho, dejando pensar y decidir al ‘8’ a su libre albedrío. En base a ello se ilustra por qué el Napoli, más cómodo sobre el campo, sufrió tanto para culminar con peligro en una posición franca de remate, y la Juventus, coartada en su respuesta, debió echar mano de Mandzukic para dar sentido, abriendo a este hacia el costado izquierdo, a su fútbol más primario.
“Me parecía una blasfemia venir a Turín y, para jugar de tú a tú ante esta Juventus, cambiar el estilo que nos ha traído hasta aquí”, reconoció el propio Sarri ante los medios. Y razón no le falta al técnico napolitano. Pues la victoria, aunque no llegase a través de unas de sus clásicas acciones ofensivas, en las que el equipo es capaz de cruzar de un lado al otro del campo a toda pastilla y con una precisión quirúrgica, avaló sus decisiones durante el encuentro.Camisetas de fútbol de selecciones nacionales del Mundial 2018, no te pierdas!
Sarri agotó los cambios sin alterar la estructura, como suele ser habitual. Milik por Mertens, Zielinski por Hamsik y Rog por Allan fueron, en la noche más importante del Napoli desde hacía mucho tiempo, la viva imagen de que Sarri es un hombre de principios. Leal a sí mismo. A su gente. Y a lo que les ha querido hacer ver durante estos tres años. Dispuesto a morir por –y con- sus ideas; la suya, sin conocer aún el final, ya es la mayor historia de fe jamás contada.